Cómo escribir dos novelas o más a la par
Escribir a la par dos o tres novelas puede parecer alarmante. Todo depende de los motivos que te lleven a escribir y de la inspiración que utilices para ello. Actualmente estoy a punto de terminar Experience, una historia intensa en la que trabajo desde una tensión emocional que es la que debe mandar en la historia. Tengo una lista de reproducción de música que hace que sintonice con ella y hace que acompase lo que quiero transmitir. Hace más de un año que trabajo con ella y no puedo seguir su ritmo siempre. Es normal que cuando llevo veinte páginas seguidas deba descansar y dejarla reposar. La cabeza no da para más. En cambio en mi mente siempre surgen ideas paralelas. No puedo apartarlas y no darles forma. Es como escuchar otra música. Simplemente abro otro archivo y anoto un título con la fuerza necesaria que va a hacer que conecte con la idea. Para mí es fácil diferenciar distintas historias. El secreto está en la emoción. Qué emoción quiero transmitir con cada historia. No puedo confundirme, los personajes son tan diferentes y tienen su propio carácter que es como diferenciar mis amistades. Por costumbre la inspiración es escurridiza, cuando trabajo con una novela suelo agobiarme al visualizar lo que me queda por delante y automáticamente el deseo de acabar hace que me planteé cómo será la próxima. Por eso cuando estoy con una es fácil que no deje de pensar en la otra. Eso no quiere decir que les dé la misma prioridad a ambas. Lo importante es hacer un trabajo bien hecho. No me importa el tiempo, tan sólo no dejar de escribir. En este momento tengo cuatro proyectos en marcha. Parece una locura, aunque puede que tarde mucho en terminarlos a todos. Mi mente manda. Depende de mis pensamientos o de la inspiración me siento a trabajar en uno u otro. Pero sólo lo hago si realmente me siento con ganas. El trabajo del escritor no es siempre frente al ordenador. La mayoría de trabajo transcurre en mi cabeza. Ahí es donde donde doy forma a las historias y detecto si las emociones que quiero transmitir son las correctas. Puede parecer poco común lo que digo. Simplemente es mi manera de trabajar. Encerrarme en una sola novela sería mi perdición. Necesito desconectar de cada una para luego volver después de hacer limpieza de emociones y comprobar si lo escrito anteriormente está descrito con la misma fuerza que quiero trasmitir. En el próximo post hablaré de cómo plantearte una novela y escribir muchas páginas en un día. Ese es otro tema. Un exceso de información nunca es atendida correctamente. ¡Hasta la próxima!
Escribe como un autor de éxito
Para escribir como un autor de éxito tenemos que pensar como tal, y sentir como tal. Te preguntarás de qué manera lo vamos a hacer, y es muy sencillo. El gran problema de los escritores es la frustración frente a la hoja en blanco, ¿pero tú qué ves ante la pantalla cuando sucede eso? Para mí es un lienzo abierto donde puedo crear de cero y plasmar miles de historias que están por contar. Adoro el papel en blanco y sería capaz de empezar una nueva historia a cada momento. Entiendo que es normal sentir que nos bloqueamos cuando no tenemos nada que contar, pero ¿acaso es necesario? Un escritor no puede estar inspirado las veinticuatro horas del día ¡y vaya chollo sería si pudiéramos escribir horas sin parar! Por lo tanto vamos a ponernos en la piel del escritor de éxito y por un momento vamos a imaginar cómo se siente. Él diría algo así:
“Soy una persona potencialmente creativa. Escribo buenas historias porque tengo algo bueno que contar. La inspiración me llega a su debido momento, y no fuerzo escenas que no tengo claras en mi mente. Visualizo a mis personajes y tengo claro cómo van actuar en cada situación. Escribo porque disfruto con ello, y sé que cuando lo hago, doy el cien por cien de mis conocimientos. Siento lo que escribo como real, de esa forma puedo transmitir lo que siento. No me frustro si no sé cómo continuar un capítulo porque sé que en el momento menos esperado me llegará la respuesta. Entonces dispongo de más tiempo para volver atrás y comprobar si debo modificar algo después de que mi historia haya reposado durante unos días. Barajo posibilidades y me quedo con la que sea capaz de impactarme después de leerla un par de veces, de lo contrario no impactaré al lector. Procuro leer a diario y enriquecerme de un vocabulario amplio, de esa forma tengo mi propio estilo seleccionando palabras y forma de narrar”.
Cada cual puede escribir su monólogo dependiendo de las creencias que tenga acerca de la escritura. En mi caso suelo trabajar con dos novelas a la vez, cosas de la vida (o de las musas) en este momento trabajo con tres. Cuando no estoy inspirada en una lo estoy para otra, y si no me siento creativa procuro revisar escenas con otro archivo aparte por si tengo que ampliarlas y de ese modo no habré continuado con un capítulo pero habré ganado páginas de mi novela. Parece estresante ¿verdad? Pues no lo es para nada, porque cuando me siento frente al ordenador para escribir es porque me apetece, no por una obligación. El resto transcurre en mi cabeza, imagino a mis personajes, busco la esencia de mi historia, lo que quiero transmitir. Y solo cuando soy capaz de provocar esos mismos sentimientos en forma de palabra, los plasmo en el papel.
Otro día seguimos ¡feliz escritura!
Cómo me planteo una novela
Estoy cansada, vengo de una entrevista en la radio donde hablo de mi última novela “Nena”. Curiosidades de la vida, necesito trabajar en dos novelas a la vez. No preguntéis porqué. El caso es que tenía pensado continuar con “Experience”. Una novela que llevo bastante avanzada, aunque necesita muchas vuelcas de tuerca. Sé que es la mía y que es diferente. Nadie le ha dado esa perspectiva y quiero hacerlo bien. Bien, me acuesto (es la única forma en que mi cabeza descansa) aún así no puedo dormir. Tenemos visita... ¿me pregunto si no descansarán nunca las puñeteras? Y ahí están, rodeándome en mi cama sin medir la voz. Son las musas. Traen consigo algo que quieren que escriba, y ¡malditas sean! Tienen razón. Por si necesito detalles, me bombardean con imágenes (yo que quería dormir) pero es que me obsequian con un protagonista que quita el aliento a cualquiera, y unas escenas que como me duerma las pierdo entre sueños. Entonces me levanto, mientras ellas me apremian y tomo una libreta (ya va cargadita de borradores) y le meto un marcapáginas. Fecha nueva y en menos de diez minutos he ideado un plan de cómo me voy a plantear la novela. ¿Cómo? Vamos allá:
Obviamente tenemos que comenzar para dirigirnos a un punto de conflicto. Por lo tanto comienzo con una escaleta donde presento a los dos personajes (principal y secundario) y donde se crea una situación que merece una acción por su parte.
Creo dudas en la protagonista para tome parte en un problema que se ha creado sola y que va a hacer que cambie el rumbo de sus pensamientos.
Tengo un punto de conflicto y he de llegar a él. Por lo tanto hago que entre una persona inesperada y confunda el presente.
Creo un mapa mental donde el conflicto es el centro, y de ahí creo ramificaciones: Pros, contras, enemigos, puntos a favor, posibles escenas. Cosas muy buenas combinadas con cosas muy malas.
No podemos aburrir al lector con una línea argumental plana y inserto un malentendido que hace que todo se desmorone y cree una gran confusión.
Juego con las emociones de los protagonistas y los llevo al borde de la locura.
Entonces tengo un final contundente e impactante, y he de llegar a él.
He de mantener la intriga.
Visualizo, veo a mis personajes en acción. Y cuando cobran vida, puedo distinguir sus rostros, sé que tengo medio trabajo hecho, porque yo les doy alas. Pero solo ellos serán capaces de volar.
Otro día os contaré más, alguien está tocando la puerta.
Trucos para escribir y llegar al lector
¿A quién no le suena eso de: queremos hechos, no palabras? Ahí quiero ahondar con este post. Escribir no es solo describir escenas, diálogos y lo que hacen nuestros personajes. El lector lo que quiere es SENTIR. De nada servirá que expliquemos que nuestro protagonista está triste o pletórico sino lo demostramos con hechos, y para ello debemos utilizar elementos que sean evidentes, de lo contrario perderemos credibilidad. Para mí es muy importante trabajar con las emociones, y eso lo podemos aplicar a través de la PNL. ¿De qué se trata esta técnica? Pues las palabras crean nuestros pensamientos, los pensamientos generan emociones y estas últimas derivan en una acción: risa, llanto, alegría etc... Para ello vamos a hechar mano de los paradigmas ¿otra palabra rara? No, confía en mí. Los paradigmas son aquellas creencias que están selladas en nuestro subconsciente a base de repetición o por propia experiencia. Un ejemplo sería cuando vemos por televisión alguien que se hace un corte profundo y sentimos en nuestra propia piel un amago de dolor. O el típico golpe en la entrepierna que hace encogerse a los hombres. Bromas a parte, nuestra mente no distingue la realidad de la ficción en cuanto a emociones, y es ahí donde debemos trabajar a fondo. Olvídate de explicaciones que lo único que van a hacer es contabilizar palabras en un texto, emplea un vocabulario contundente y describe las emociones que están experimentando tus personajes. Un ejemplo sería el de un chico que va a dejar a su novia:
“Fulanita notó algo extraño en su mirada. Cuando él le anunció su ruptura ella procuró mantener el aplomo, sin embargo sus pupilas vacilaban inquietas y, el juego de sus dedos acabaría delatando su falsa ignorancia. Fulanito quiso disculparse, pese a que no había marcha atrás. Con los ojos anegados por su propia culpa hizo el amago de alcanzarla, pero ya era demasiado tarde. Fulanita echó a correr como si pudiera escapar de la propia pena”.
¿Nos vamos familiarizando con las emociones? Si te ha gustado el artículo, podrás encontrar más consejos en mi manual “Taller creativo para futuros novelistas” disponible en Amazon.
Tus comentarios son bienvenidos ¡feliz escritura! Nos leemos.
¿Qué elementos hacen que una novela venda?
Para que una novela sea leída influyen varios factores. El primer elemento que llamará la atención del público es la portada y sinopsis. Una portada atrayente acompañada de una breve descripción que despierte la curiosidad es fundamental. Ofrece al lector una muestra suficientemente atractiva para que le incite a descubrir el resto. Otro de los factores más importantes es que la historia dé de qué hablar. Para ello debemos fijarnos en las reseñas y comentarios acerca de las novelas de éxito, lo que dicen los lectores y en qué se fijan a la hora de opinar sobre una novela. Cuando el lector empatiza con los personajes y se siente parte de la historia es porque hemos logrado conectar con las emociones. Es sumamente importantes hacer SENTIR y para ello vamos a utilizar a los personajes y que estos sean inolvidables. Una novela del género que sea, ha de incluir un elemento, un golpe de efecto que haga que el lector en cuanto oiga hablar de ella recuerde ese episodio que le hizo experimentar una fuerte sensación en su cuerpo.
La promoción de la obra es muy importante, pero como ya he mencionado antes lo fundamental es que hablen de ella. A menudo promociono mis obras por las redes, y el momento clave de su venta es cuando en algún foro o grupo de Facebook y Twitter los lectores comentan que la historia les ha encantado, ahí es cuando se disparan las ventas, porque el lector se basa mucho en el boca a boca. Si tenemos estos elementos en cuenta a la hora de crear nuestra novela nos será más fácil lograr el efecto deseado, siempre escribiendo desde la perspectiva del lector, y sobretodo confiando en su inteligencia y procurar no ser previsibles. ¿Quieres saber más?
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