El fin



El fin




El mundo se cubre por una sombra mas negra que la muerte. Mas allá de las diminutas cabezas, el cielo se ha roto, y las nubes se arremolinan dominadas por un viento huracanado. Se hace un silencio atronador y de repente la gente corre despavorida, sin saber de qué huyen. Gritos y espantos inútiles, alaridos desgarradores. Luego una desorbitada explosión se expande hasta el infinito. La tierra se sacude y acto seguido cruje bajo los pies de un anciano indefenso que, horrorizado ve como el enorme tajo serpentea hasta perderse en el horizonte, alejándole de su casa. De pronto la otra mitad se hunde formando una gigantesca bola de polvo y virutas de fuego. No hay nadie a su alrededor, tan solo una niebla tétrica y asfixiante. El viejo anda descalzo sobre los restos del mundo, sin plantearse qué ha pasado, sin embargo intuye que ha llegado el fin. Entonces ya derrotado, se acomoda en una piedra rocosa, y se encoje en posición fetal, alargando el brazo derecho con la mano desplegada. Acomoda la cabeza sobre la otra mano y recuerda las palabras de su madre, cuando él preguntó por la muerte:

Madre, ¿qué es la muerte?

La muerte es el fin; es cuando todo acaba para las personas.

Y, ¿cuándo sabré que ha llegado el momento?

No te preocupes por eso mi niño; pues Dios estará allí para darte la mano..

Otra estruendosa explosión no fue capaz de despertar del profundo sueño a aquel pobre hombre; tampoco al resto de la humanidad.

Instrucciones para meter la pata


A ser posible levantarse con el pie izquierdo de lo contrario no puede considerarse del todo gafe, y no podrá recurrir a la metáfora de haberse levantado con ese pie. A continuación cerciórese de que ha calentado demasiado el café con leche y derrame “sin querer” el liquido sobre la única camisa limpia de que la que disponga ese día (es importante que sea un acto patoso) seguidamente acuérdese de su suegra, aunque no tenga sentido, le hará sentir mejor. Parta de su casa cinco minutos antes de la hora de llegada al trabajo y observé incrédulo como el autobús le deja atrás corriendo como un completo idiota con la corbata al vuelo tras de si. Haga unos cuantos movimientos con los brazos en sentido de derrota y resople unas cuantas veces (deje de maldecir la suegra, basta una vez). Al llegar al puesto de trabajo, sudoroso de haber cruzado andando a toda prisa la ciudad, coméntele a su jefe que siente mucho lo de su separación, que se entero de la noticia al ver a su mujer encaramelada con otro, recapacite enseguida y vuélvase del color de los tomates, respire hondo y prepárese para ser despedido; de vuelta casa sumerja el pie en todos los charcos posibles hasta pillar un catarro de los buenos; cuando llegue a su hogar recuérdele a su esposa que su trasero ha vuelto crecer en proporciones desmesuradas y apreté los cachetes ante la inminencia de un guantazo (mentalícese de que esta noche quedara a dos velas) por lo tanto deberá dormir en el sofá, ese que dispara muelles cada vez que se mueve, si de verdad le ha gustado la experiencia repetir tantas veces como quiera, de lo contrario levántese al día siguiente con el pie derecho y cómase un Donut.

Un minicuento

Mozambique



Dos niños de apenas ocho años aguardan con un arma agazapados tras unos matorrales. Es ya de noche, sus manos azuladas sujetan el artefacto con firmeza ante el temor de un ataque, Zacarías rompe el silencio:

Mi padre dice que van a construir una escuela.

¿Y eso qué es?

Creo que un lugar donde no mojarse cuando llueve y donde enseñan cosas. ¿Sabes que hay niños en el mundo que siempre van a la escuela y no pasan hambre?

No me lo imagino, pero he oído hablar de que los niños necesitan vitaminas y también cariño

¿Vitaminas y cariño?

Zacarías encuentra un trozo de pan en mal estado tirado en el suelo y se lo lleva a la boca.

¿Esto tendrá vitaminas?

Dicen que las cosas del suelo no se comen

¡Jajaja! ¡Qué bueno! ¿Entonces de qué vivimos, de cariño?

Ley de la atracción


Seguramente habréis oído hablar de la ley de atracción. Pero ¿Quién la entiende de verdad? Yo he indagado, he buscado y me he empapado de ella, y la verdad es que puedo confirmar que existe. Simplemente es una energía que forma parte del mundo (queramos o no) es algo que rige todas las acciones, e indudablemente marca nuestro destino partiendo del presente. No importa nuestro pasado, todo comienza a partir de un pensamiento. Nadie conoce a un gran empresario, exitoso y poderoso que sea : depresivo, negativo y sin ambición ¿verdad?. Tampoco conocemos a gente fracasada y sin recursos, por no hablar de delincuentes y drogodependientes que sean: positivos, alegres, emprendedores y con ideas claras.. ¿Por qué? Pues porque sus pensamientos son diferentes. ¿Simple, no? Entonces todo cambia cuando tenemos una imagen clara en nuestra cabeza de lo que de verdad deseamos; y por experiencia propia puedo afirmar que cuando realmente sentimos que: Queremos y podemos. Y estamos convencidos de eso, algo da vuelco, llamémoslo “energía” comienza a generar oportunidades y nos abre un camino por donde avanzar hacia lo que hemos pedido. ¿Cómo empezar? Es sencillo; pensemos en lo que queremos, no en lo que no deseamos (es el error que se suele cometer) Toda la energía se concentra en el pensamiento, da igual cual sea, si es bueno o malo, ahí se concentra todo. No vale pensar: Soy desafortunado. Hay que sentir que merecemos las cosas buenas. Dar las gracias por las cosas buenas que nos rodean, de lo contrario no podemos recibir mas de lo mismo ¿lógico, no? Es tan fácil como empezar con cosas pequeñas, y cuando lleguen esos pequeños deseos, anotadlos en una libreta (yo lo hago) y la repasáis una y otra vez a medida que vaya creciendo la lista. Os sorprenderéis de las cosas buenas, y del poder de vuestra forma de pensar nueva. Entonces todo empieza hoy. Me gustaría que os animaseis y que me comentarais vuestros pequeños y grandes logros, aunque sea vuestro pensamiento del día recibir una noticia agradable. Un saludo y muy feliz fin de semana a todos!!!

El cuento que prometí



La pequeña fugitiva
Noelia despertó con una idea clara en la cabeza. A excepción de otras veces, no le había abandonado el enfado con sus padres. Ella, muy convencida, creía que a sus siete años ya no era una niña y estaba harta de las ordenes y prohibiciones que le inculcaban a diario. Desde que se enteró de que ellos no eran realmente sus padres comenzó una rebeldía que día a día hacía mas difícil la convivencia y el entendimiento con ellos. “Noelia, cómete las verduras. Noelia no salgas a la calle sin chaqueta. Noelia termina los deberes. Noelia todo lo hacemos por tu bien…”
Por mas que sus padres se disculparan la pequeña se revelaba con gritos y pucheros, y para guinda del pastel siempre terminaba la discusión diciendo: Vosotros no sois mis padres, si me quisierais me dejaríais hacer lo que yo quiero, ya soy mayor.
No había vuelta atrás, Noelia agarró un petate con unas pocas piezas de ropa, guardó algo de comida y se lo colgó en el hombro para emprender su vida. Mama estaba en la ducha y papa ya había salido a trabajar, por lo tanto el camino estaba despejado, y la pequeña escapó de casa sigilosamente y de puntillas.
Noelia enfiló el caminito del jardín que la conducía campo a través, hasta que se vio hundida en el bosque, envalentonada no tenía miedo, es más le gustaban las historias de terror y los cuentos de fantasmas. Y como sus padres decían que a los niños deberían darles miedo los monstruos; mas convencida estaba ella de que llevaba la razón.
Algo cansada decidió darse un pequeño descanso y se acomodó en un tronco caído, haciendo rebotar su talones contra la leña y sujetando su barbilla sobre el puño derecho. De repente oyó un leve siseo que la sacó de su aturdimiento y volteó la cabeza sin ver nada a su alrededor. Luego, ese murmullo se repitió y ella dio un brinco acercándose a la hojarasca y con las dos manos apartó las hierbas como si fueran una cortina. Se sorprendió al ver un pequeño gatito recién nacido que se desperezaba, y emitía un ligero maullido.
¡Oh! Pequeño gatito ¿dónde está tu mama? Estas temblando, ven que yo te abrigare. el gatito temblaba y la miraba con los ojitos abiertos de par en par.
Noelia dio un paseo por el bosque con el animalito dentro de su chaqueta, y por mas que buscó, no logró encontrar a la gata madre y decidió quedarse con él.
A partir de ahora te llamarás Copito, porque eres blanco como la nieve. Y yo te protegeré del frío y te daré de comer.
Copito se acurrucó a ella y le rozó la mejilla con su hocico. Noelia se sentía importante y continuó su camino en busca de un lugar dónde dormir. Pronto hallaron un descampado, dónde aprovecharon un lecho de hierba seca y un saco que colgaba de una rama. Noelia sacó de su mochila unos bollos de chocolate y una poca de leche.
Copito bebe un poquito de leche que has crecer y ser fuerte.Pero Copito negó con la cabeza y la boquita apretada.
No me gusta la leche. maulló el gato guiñando los dos ojos.
Todavía eres pequeñito, y si no tomas leche no crecerás.
Copito hizo una mueca y con mucho esfuerzo tomó un trago como si fuera una bebida apestosa. Acto seguido se durmieron abrigándose los dos.
A la mañana siguiente Noelia despertó y vio como su gato jugaba a mojarse las patitas en un pequeño lago, y tiritaba de frió con el pelaje empapado.
¡Copito, te vas a resfriar! ¿cómo se te ocurre con este frío jugar en el agua?gruño la pequeña con las manos en jarras.
El animalito refunfuño, y trepó hasta la copa de un árbol muy enfadado.
¡Copito, eres un gato muy malo! ¿No te das cuenta de que te puedes caer en el lago?, y si te haces daño yo me pondría muy triste. le explicó Noelia.
Ya no soy un crío, soy un gato responsable, y tú nunca me dejas hacer lo que yo quiero. protestó el felino.
 Todo lo hago por tu bien aclaró la pequeña, conociendo de sobra esas mismas palabras.
El pequeño gato saltó desde una rama, y con furia en sus ojos le gritó:
Tú no eres mi mamá, y si me quisieras me dejarías hacer lo que yo quiero, ya soy mayor…luego desapareció.
Noelia sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo. Su gatito había actuado igual que lo hizo ella. Entonces se dio cuenta de que sus padres tenían la razón, y de que los quería con locura. Sin pensarlo dos veces, dio media vuelta y se dirigió a casa; dónde sus padres esperaban muy preocupados noticias de la policía. Cuando Noelia entró por la puerta, ellos dos se emocionaron mucho y la estrecharon entre sus brazos; ella se disculpó:
Papa, mama; prometo comerme toda la verdura. Me abrigaré cada vez que salga a la calle, y haré todos mis deberes. Os quiero mucho, y no os cambiaría por nadie.
A partir de entonces Noelia se comportó, y además cuido de la mascota que le habían regalado sus padres para celebrar su regreso. ¡Copito había vuelto!