Blanca Miosi nos cuenta su experiencia como escritora


Blanca Miosi nació en Perú y vive desde hace décadas en Venezuela.

En 2005 El cóndor de la pluma dorada, quedó finalista en el concurso Yo escribo.

Biografía:
La búsqueda, Roca Editorial 2008, Barcelona España, un relato basado en la vida de su esposo, prisionero superviviente del campo de concentración de Auschwitz, tuvo una gran acogida. Fue ganadora del Thriller Award 2007.

En 2009 publicó de la mano de Editorial Viceversa, Barcelona España, El legado. Un fascinante relato sobre una saga familiar basada en el personaje de Erik Hanussen, considerado durante muchos años el mejor vidente de Berlín y consejero personal del Adolf Hitler. A la venta en España, Sudamérica y ahora en Amazon en formato Kindle y de papel.

A partir de febrero de 2012 publica su novela El manuscrito 1 El secreto por Ediciones B con el sello B de Books, y en Estados Unidos, Chile, Uruguay, México y Colombia en edición impresa.  Seleccionada como la novela más vendida en Amazon España, actualmente la editorial Beyaz Balina de Turquía tiene los derechos de traducción a ese idioma.

La búsqueda, su novela estandarte ocupa desde hace más de 460 días el primer lugar en todas las categorías de la lista de best sellers en español en Amazon.com. Actualmente sigue en los primeros lugares. Está siendo traducida al francés.

Obras publicadas en Amazon:

La búsqueda
El legado
Dimitri Galunov
El manuscrito I El secreto
La última portada
El piso de la calle Ryden
El cóndor de la pluma dorada

Invitada especial por la República de Taiwán como representante de Perú al XX Congreso de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras con sede en México en noviembre de 2012. (AMMPE) Su ponencia: “La edición digital y cómo utilizar la Social Media para promover al escritor”.

Miembro activa del Círculo de Escritores de Venezuela y profesora de la Academia de Escritores.





Bienvenida Blanca a mi rincón de escritura. Es un placer comenzar esta ronda de entrevistas con una escritora que ya lleva un largo camino recorrido. Empecemos...

¿Sigues una rutina de escritura, o escribes cuando estás inspirada?
La inspiración me llega cuando empiezo mi rutina de escribir.
Antes de empezar una novela, ¿cuentas con toda la trama estructurada, o escribes sobre la marcha?
Tengo en mente el tema de la novela, no acostumbro estructurar mis novelas antes de escribirlas.
¿En quién te inspiras a la hora de crear personajes? ¿Ficción o realidad?
Creo los personajes. El único personaje que he tomado literalmente de la realidad es el de Waldek el protagonista de La búsqueda.

¿Qué efecto buscas en tus escritos?
Interés. Una novela que no cause interés desde la primera página difícilmente atrapará la atención del lector.

¿Cómo superas los momentos de bloqueo mental?
No he pasado por un bloqueo mental todavía. Eventualmente he dejado de escribir debido a mis numerosas ocupaciones, pero no por bloqueos mentales.

Después de acabar una novela ¿qué es lo primero que te planteas?
Dejarla un tiempo lejos de mi vista para retomarla con la mente fresca.  Debo releerla párrafo por párrafo eliminando lo superfluo, hasta dejarla lo más perfecta posible.

¿Tienes alguna novela en el cajón pendiente de publicar?
Tengo tres.

¿Cuáles fueron tus pasos respecto a la edición de tus novelas? ¿Fue un camino fácil?
Bastante fácil diría yo. La primera novela publicada fue La búsqueda. La aceptaron a los quince días. La segunda, El legado, fue casi de inmediato. La tercera, El manuscrito, fue rechazada por mi editorial y la publiqué por Amazon. A la semana estaba en los primeros lugares de Amazon.com y Amazon.es y me llamó ediciones B para publicarla. La cuarta, La última portada, prácticamente ni la leyeron.  Simplemente la publicaron en Ediciones B.

¿Confías en tus escritos, o buscas la aprobación de alguien antes de darlos por finalizados?
Siempre tengo dudas. Necesito la ayuda de un buen amigo para que me dé una opinión. No la de un amigo sino la de un lector crítico. Afortunadamente cuento con esa persona y nunca se ha equivocado. Es un experto en lengua española.

¿Cuál es tu novela (propia) favorita? ¿Crees que la misma es la que más gusta a los lectores?
Sí. Mi novela favorita es la que más gusta.

¿Empleas más tiempo en escribir o en promocionar tus novelas?
Ahora empleo más tiempo en promocionar. Pero tengo dos novelas ya escritas, por eso me puedo dar ese lujo.  La tercera la voy adelantando de a pocos.

¿Qué te motivó para querer ser escritora?
Contar algo. Nunca pensé convertirme en escritora, fueron las circunstancias las que me llevaron a ello.  Empecé a escribir a los 52 años. Nunca antes se me había ocurrido que llegaría a ser escritora.

Un consejo para escritores noveles.
Los escritores noveles no escuchan consejos. Deben tropezarse con sus propias piedras para aprender.  No hay otra forma.

Gracias Blanca por aportar tus conocimientos, ha sido un placer tenerte como invitada en mi blog.
Gracias a ti, Maribel, por la entrevista.  El placer ha sido mío.

Puedes encontrar todas las novelas de Blanca Miosi en Amazon:


Más consejos para empezar a escribir una novela


Para empezar a escribir una novela no basta con tener ganas y coraje de hacerlo. Necesitas una buena idea, tan buena que merezca ser contada. Debes contar con un golpe de efecto, nada de situaciones previsibles y emociones planas. Insisto mucho en enfocarnos en las emociones ya que sin ellas no podemos experimentar de primera mano los sentimientos y reacciones de los personajes. Para ello siempre recomiendo visualizar, sentir de antemano lo que queremos transmitir. No basta con decir que nuestra protagonista sintió rabia al sentirse rechazada, sino que los ojos se le llenaron de pena, y una patada en orgullo la hizo doblar de impotencia, y de dolor por ver alejarse a la persona que amaba. Es sólo un ejemplo. Obviamente no trabajaremos solamente con emociones, pero sí que podemos seguir un patrón a la hora de ordenar nuestra historia. Ahí es donde yo recomiendo la regla de: acción-emoción-descripción Luego están los diálogos, que deben diferenciarse claramente con la voz del narrador, y que darán credibilidad y carisma a los personajes. También debemos huir de las palabras “baúl” que son aquellas que generalizan a la hora de narrar. A mí me gusta llamarlo a todo por su nombre, y siempre debemos buscar el término que mejor se adapte a la historia que estamos desarrollando. Por eso suelo recomendar un inventario de palabras afines. Por ejemplo:
Amor: ternura, cariño, beso, caricia, embelesado, ilusión, esperanza, etc….
Miedo: oscuridad, terror, palpitos, sudor frío, temblores, lágrimas etc…
Por supuesto todo esto son detalles que se pueden pulir una vez acabada la novela. Pero ¿cómo empezamos? Si no tienes claro cómo empezar coge una hoja de papel, y diseña un mapa mental. Para ello debes escribir en el centro el conflicto de tu novela, entonces debes comenzar a crear ramificaciones donde escribas todo lo que te sugiere ese conflicto.
—Pros
—Contras
—¿Por qué?
—Obstáculos
—Beneficios
—Enemigos
—Imprevistos etc...

Una vez que tengas hechas todas las ramificaciones posibles, trata de sacar ramificaciones de cada concepto, y seguro que surgirán ideas remotas. No es necesario emplear toda la información que has recopilado, pero aparte de haber vencido un primer bloqueo, habrás desarrollado la teoría del iceberg, que no es más que saber mucho para contar lo necesario. También recomiendo llevar encima una libreta exclusiva donde anotar todo lo que se nos ocurra en beneficio de nuestra novela. Luego llega la parte en la que nos sentamos frente al ordenador, imprescindible hacerlo motivados, ya que una vez que empecemos puede que vayan surgiendo ideas a medida que vayas escribiendo. Si lo prefieres puedes escuchar música siempre en cuanto conectes con ella y te ayude a motivarte. Por hoy te dejo que trabajes con la idea de los mapas mentales, y te aseguro que es una herramienta que te puede ayudar a la hora de expandir ideas y crear situaciones que pueden dar cuerpo a una novela. Y si no ya me contarás. ¡A currar! 

El arte de narrar


¿Alguna vez te has parado a pensar por qué nos gusta tanto que nos escriban? Hay cartas de amor, postales de cumpleaños, la dedicatoria en un libro… Escribir es un arte. Nadie en su sano juicio hablaría de la misma forma que escribe, tal vez por eso se dice que los escritores están un “poquito” locos. Yo no me considero como tal, sino una amante de las palabras.  Esa pasión por seleccionar las palabras me ha llevado a contar historias, crear personajes y enfundarme de tal manera en ellos que he sentido en mi propia piel sus sentimientos. Hace tiempo descubrí algo muy simple, que todos sabemos pero no somos conscientes de ello: Las palabras crean nuestros pensamientos. Los pensamientos crean nuestras emociones. Y estas emociones son las que nos conducen a la acción (principio de PNL).
Por ese motivo insisto tanto cuando hablo de las emociones. Un buen libro es aquel que es capaz de descubrir nuestros sentimientos, y eso sólo es posible a través de las palabras, y de las acciones de los protagonistas (el pensamiento lo pone el lector). Pero aunque parezca fácil, detrás de esa novela que has leído en apenas dos días, hay un intenso trabajo para lograr transmitir todas esas sensaciones.
Cuando escribí “El caso Svenska” tuve que adoptar el papel de madre (fácil porque tengo un hijo) aun así nunca he vivido una situación parecida. Si no hubiera visualizado a mi protagonista, tomado el cariño que le tuve a Svenska, llorado de impotencia y sentido lo que experimentó ella, no hubiera sido capaz de darle la forma y el golpe de efecto que buscaba en aquel momento. Por eso mismo yo pienso que escribir es fácil, pero hacerlo de manera que enganche es un reto. Mi profesor siempre decía que hay que empezar con un gancho; y ¡cuánta razón! Por lo tanto siempre he procurado aplicarme el cuento, y nunca mejor dicho…
A menudo me preguntan: ¿Y de dónde sacas las ideas?,  a mi me gustaría responder que tengo una cajita mágica donde salen historias y nunca se agotan… sin embargo no es así. Nunca me he parado a esperar a llegue una idea, siempre han aparecido por sorpresa, y la verdad es que me han dado muy buenos resultados. Otra tarea es la de darle forma, y no hay cajitas que valgan. ¿El secreto? Echarle ganas y coraje. ¿Los ingredientes? Fantasía, ilusión y una buena taza de café. Cada cual tendrá sus costumbres, la mía es disfrutar con ello. Nunca me canso de releer mis escritos y si a la lectura cincuenta deja de provocarme la  emoción que busco,  saco la goma y borrón y cuenta nueva.
Además ¿hay algo más bonito, económico y libre que soñar? Escribir es soñar despierto, inventar un mundo de fantasía. Un día soñé que era escritora… ¡y que nadie me despierte! éste es mi sueño.

Ser escritor y no morir en el intento


 

Si pudiera echar la vista atrás, y tuviera la oportunidad de darme un consejo a mí misma, hace más de cinco años que me hubiera dicho: Tranquila, que todo el esfuerzo que haces hoy, será recompensado mañana.

Cuando empecé a escribir, admito humildemente que no tenía ni puñetera idea de por dónde empezar. Por suerte había algo en mi interior que me obligaba a seguir, a informarme y a no decaer nunca. Mis metas eran inalcanzables, porque pensaba que el hecho de escribir por sí solo ya era todo un mérito. Pero, ¿quién valoraba mi trabajo? Nadie, porque nadie me conocía, nadie me daba una palmadita en el hombro alagándome por ese relato que a vista de hoy era un simple ejercicio de estilo. Pero yo insistí, trabajé a fondo analizando textos, leyendo novelas del género que yo quería desarrollar, hasta que un día decidí escribir mi primera novela para convencerme a mí misma que era capaz de hacerlo. Y lo logré. Enseguida la mandé a un concurso, y para mi sorpresa, no gané. Seguían las decepciones, pero aún así perseveré. Ha de haber un camino, estaba convencida. Poco a poco fui puliendo un estilo, y bajando lentamente de las nubes opté por ir marcándome metas más cercanas. Luego fueron llegando los pequeños reconocimientos, relatos seleccionados para antologías, semifinalista en algún que otro concurso. Muy bien, estaba atando cabos, y lo que  es más, cada vez daba un pasito adelante. En muchas ocasiones llegué a pensar que mi nombre jamás tendría valor, aunque lo soñaba y eso me empujaba a seguir. Ávida por aprender busqué todo tipo de información, se me encendía la lucecita cada vez oía hablar de literatura, y aproveché todas las oportunidades que se me cruzaron por medio. Nunca me he rendido, porque sé que este es mi camino. Todavía me sorprendo cuando alguien se muestra interesado en mi trabajo sin que yo haya llamado a su puerta, o cuando me dejáis comentarios  positivos en mi blog. Hay quien lo llama suerte, pero la suerte por sí sola no escribe ni empuja a la gente a leerte. Por eso te digo, que si realmente quieres ser escritor, no tires nunca la toalla. Al fin y al cabo lo llevamos en la sangre, y no te vas a desprender tan fácilmente de ese quijote que llevas dentro. Yo te digo lo mismo que me diría a mí misma hace unos años: No te rindas nunca, esto solo es una prueba, y los valientes son los únicos que llegan a la meta. ¡Adelante! Y busca tu hueco, que te está esperando.