Pura inspiración


Desde que estoy en mi pisito, han comenzado a surgir un montón de ideas y proyectos. De hecho ya he escrito dos cuentos que a mi parecer son muy bonitos. Por eso y como solo vienen hacia mi ideas para seguir creando cuentos (a este paso no termino mi novela) he pensado en elaborar un libro de cuentos infantiles, con los que ya tengo guardados. Cada noche se los cuento a mi hijo, y le pido consejo para continuar; ayer le conté uno que le gustó mucho, y narraba sobre una niña adoptada, que harta de las órdenes y atenciones de sus padres huye de casa. En el camino se encuentra un gatito y decide arroparlo y protegerlo, sin caer en la cuenta de que actúa igual que su madre. Mi hijo enseguida lo captó, y me dijo que era un cuento fantástico... Cuando lo termine os lo hare saber. Un saludo!

Ya me he mudado


Ya estoy en mi casa; con mis cosas, con mi rinconcito particular, y con mi vida. Comencé bien, pues entré en casa con una nueva publicación bajo el brazo: La del certámen de microrrelatos Hipálage (doble alegría). De momento no tengo internet, y voy de prestado, por eso tampoco puedo atender mi blog tanto como quisiera, pero volveré... Así como me he he ido acomodando, han ido surgiendo nuevas ideas, nuevos cuentos; un brote de inspiración que se ramifica. No sé porqué, pero creo que este año va a ser muy positivo, y por supuesto compartiré todas mis alegrías con vosotros. Un abrazo para todos/as!

El placer de sufrir



A veces siento; que el mundo se hace grande,
y yo me siento pequeña.
A veces siento que las malas rachas
me golpean todo el cuerpo.
Y duele..
A veces siento que las sombras me persiguen;
y me vuelven ciega.
Y eso significa...
Que el mundo me esta dejando mas espacio y,
que el dolor que siento es porque voy a crecer y,
que dónde quiera que bailen las sombras
es porque en un lugar cercano existe la luz...

Un relato para empezar




Mensaje en una botella

Era una tarde tibia y llena de vacío. Ana, fundida entre pensamientos desordenados, paseaba a ras de la orilla, y chapoteaba con sus pies la espumosa bruma marina que se acercaba hacia la arena. Ana se sentó en un suspiro, y dejo que el mar le bañara los tobillos, aunque el agua estaba fría, la sensación era placentera y, recogiendo sus rodillas decidió espiar el horizonte. Entonces avistó algo que destellaba haces de luz y que se bamboleaba entre las olas, irguió su barbilla y ajusto la visión para descubrir que se acercaba hacia ella un recipiente de vidrio y, en su interior un papel curiosamente doblado. pronto su curiosidad se vio sacudida por un mar de especulaciones y emocionada comenzó a deducir que se podría esconder en aquella misteriosa nota:
¿Y si se tratara de un joven enamorado que le envía una nota a su amor? Oh.. Eso sería súper bonito y romántico; no como mi Serafín que no tiene ningún detalle conmigo. Y si realmente es un hombre perdido en una isla, incomunicado no puede llegar a su cita y hace lo posible por no defraudar a su amor.. Serafín, nunca haría eso, hasta por un partido de fútbol suplantaría mi presencia.. ¡Ay, que emoción! No gozo abrir la botella.
Ana atrapó aquel recipiente, impaciente e inquieta lo acaricio como si en su interior se hallara un tesoro escondido. Agarró el corcho que la taponaba y tras retirarlo con suavidad, sacudió la botella hasta que el papelito asomó la cabeza, formó una pinza con sus dedos y extrajo la misteriosa nota, con manos temblorosas desplegó todos los pliegues, y cerró los ojos aguantando una vez más la curiosidad. A simple vista el mensaje era muy corto, y ansiosa leyó la inscripción:
“ Ana soy Serafín, llámame que no tengo saldo”
Por distintos motivos, la relación entre Ana y Serafín finalizo, Serafín aún espera la llamada..

Inaguración de mi blog



Cuando Mercedes me dijo: “Maribel, ven que te abro un blog”. Sentí la misma sensación que la primera vez que me ofrecieron un cigarrillo; yo..yo..bueno venga. Y aquí estamos, destapando el cofre de la imaginación; dónde se almacenan historias y recuerdos, personajes pendientes de un papel, y tramas a punto de desvelar.. Y es que, cuando estuve este fin de semana en Benalmádena, lo primero que me preguntaron era si tenía uno, y yo ingenua pensaba que tampoco tenía mucho que contar. Por eso corrí (sin que me vieran) a una tienda de recuerdos especiales, y me pedí un cofre, pero no un cofre cualquiera; sino uno de dónde pudiera rescatar tesoros para la imaginación ¡y lo encontré!. Hay que ver lo que se vende hoy en día. Hoy os quiero dar la bienvenida a mi inaguración, y espero compartir con vosotros un viaje de historias y de misterios con, o sin resolver.